
“No veo por qué el matrimonio con alguien a quien se ama puede ser embarazoso, una represión. Es más bien una liberación y la fidelidad que se promete ayude a liberarse de todo lo que impediría amar al otro/a siempre mejor y más intensamente.
El problema es que no se quiere renunciar siempre a pequeñas infidelidades, concesiones en los gustos personales, etc; se detiene en el hecho de que se renuncia, y por tanto se aliena- como se dice ordinariamente- pero la verdad es que se trata como un corredor que deja aparte muchas cosas que le proporcionarían placer, pero le impedirían tener éxito en su carrera, consagrándose plenamente a ella.
Me doy cuenta de que la aventura del matrimonio merece la pena entregarse a él en todo tiempo y por completo.
Creo que la unión libre es la peor de las dificultades. Tengo pocos años, puedo cambiar de opinión, pero me parece que si es para muchos un medio para rebelarse contra la sociedad, contra las presiones, también puede suceder con el rechazo de responsabilidades que comprometen verdaderamente a uno con relación a la otra o viceversa. Solamente se quiere la libertad de elegir.
Contrariamente a ciertas amigas, no estoy de acuerdo con ellas en lo de la unión libre. Aunque parezca retrógrado, mi opinión es firme. Es lo que pienso cuando veo lo que ocurre a mi alrededor. En la unión libre no hay ningún lazo que una realmente al hombre y a la mujer. Desde el momento y hora en que no están motivados para vivir juntos, apenas la rutina hace presa en sus vidas, se dicen adiós.
Una de las grandes razones que dan muchos para vivir juntos sin estar casados, es para conocerse mejor. Pero,¿qué impide- antes de tomar la opción por el matrimonio-, buscar conocerse un poco mejor y sobre todo comprenderse? Es difícil llegar a conocer perfectamente a alguien a quien se ama. No es una verdadera razón para no casarse.
Para otros, la opinión es de que el ciclo del matrimonio perpetuo, duradero e intocable se ha terminado ya. Vivir juntos de mutuo acuerdo es mucho mejor que vivir casados, protegidos y con papeles.
Para la juventud de hoy en día la unión libre no es ausencia de sentimientos como se juzga a veces. A nuestra edad, necesitamos afecto y ternura, de compartir lo mejor que poseemos.
El futuro no sabemos cómo se presentará. Lo que nos importa es vivir el amor. Lo que nos interesa es que seamos los dos sinceros en el papel que representamos. Viviremos el instante. Y si llega el día en que nos cansamos, nos diremos adiós y quedaremos como amigos. ¡Y basta!
No queremos papeles, ni disposiciones. Nos gusta la aventura. Y mientras dure, no nos haremos problemas ninguno de los dos. Que inmadurez, no creen?”
Para los que están a punto de comentarme que del matrimonio también se puede salir corriendo, y también se pueden cometer infidelidades e irresponsabilidades dentro de él.. pues por supuesto que pasa, pero a la luz de nuestra Fe, la Fe católica, la Fe en la que nuestros padres nos criaron, bautizaron y nosotros mismos confirmamos… esa Fe que si decimos tener, que si nos preguntan “de que religión eres?” y respondemos: “católicos”… esa Fe que afirmamos tener pues entonces no deberíamos de creer en la unión libre, y me atrevo a decir que las personas que viven en unión libre faltan a los fundamentos de nuestra religión, y los insto a que se pongan a investigar (ya que no creo que recuerden) los 10 mandamientos, en especial el sexto y después me digan en la cara que la unión libre “esta bien”.